LA MIEL CRUDA Y SU CRISTALIZACIÓN

Antes de exponer los estados naturales de la miel cruda y la crsitalización, para ponernos en contexto vamos a definir qué es este producto: 

La miel es un conjunto de carbohidratos entre los cuales destacan monosacáridos y disacáridos (glucosa, fructosa, sacarosa, entre otros). Las abejas recolectan estos nutrientes de la naturaleza y con la ayuda de ciertas proteínas lo transforman en la miel que nosotros conocemos.

Muchas culturas avalan las propiedades saludables de la miel, ya que también es rica en vitaminas y minerales. Estos se encuentran disueltos en el néctar que nuestras abejas liban de las flores. Además la miel contiene un mínimo porcentaje de proteínas que se obtienen del polen.

La miel de manera natural se presenta en dos estados y no necesariamente marcados por la temperatura ambiente: líquido y sólido. Este hecho que permite reconocer la calidad de la miel.

«Se llama miel cruda cuando se encuentra en su estado cristalino y

cuando se comercializa de esa forma, ofrece la mejor garantía para mantener sus propiedades intactas.» 

El estado líquido y más conocido es como lo almacenan las abejas en las celdillas de la colmena. En ese estado es como lo extraemos los apicultores de los panales.

El estado sólido es una trasformación física común de los azúcares. Los azúcares en general tienden a cristalizar cuando se exponen a determinadas temperaturas. En el caso de la miel la temperatura optima de cristalización es 13ºC. Así que cuando la miel está cercana a esa temperatura, las moléculas se agrupan en cristales que son más o menos grandes dependiendo del origen floral de la miel.

Como muchos procesos físicos, la cristalización es reversible y la miel puede volver al estado líquido si la calentamos. Pero para mantener intactas las propiedades de la miel no se debería superar los 35ºC porque destruiría sus propiedades, que la hacen ser tan diferente respecto a otros edulcorantes.

El proceso más utilizado para que la miel cristalizada vuelva a su estado liquido es el conocido “Baño María”. Este proceso consiste en introducir el recipiente que contiene la miel en otro con agua. Al calentar el recipiente exterior por medio del agua, el calor se transfiere al recipiente donde está la miel y de manera lenta se van fundiendo los cristales manteniendo su calidad.

Una vez en estado líquido, ya está lista para ser consumida. El siguiente paso es disfrutar de su estupendo sabor y de su calidad.

Calentamiento de la miel al «Baño María»

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