LA POLINIZACIÓN

Todos hemos oído hablar alguna vez de la polinización. El concepto lo tenemos claro: en el polen se encuentran los gametos masculinos que se producen en los estambres de las flores. Este polen se suelta en grandes cantidades inundando el ambiente para llegar con más facilidad al estigma, parte femenina de las flores donde se encuentran los óvulos. Después de la fecundación aparecerán las semillas, que en un futuro darán el fruto.

Pero, ¿ son tan importantes las abejas para este proceso?

Sí. Y el dato más relevante para confirmar que son muy necesarias e importantes es que los productores de frutas y semillas nos piden a los apicultores que instalemos colmenares cerca de sus parcelas para aumentar su producción. 

Tenemos multitud de ejemplos que lo verifican. Los productores de almendras contratan los servicios de polinización para conseguir producciones más abundantes  y granos más pesados. Esto ocurre también con las semillas de alfalfa para la siembra, manzanas, melones, calabacines, sandías y, en general, todas las frutas de pepita. Si son bien polinizadas por abejas producirán más frutos y estos serán más uniformes y más grandes.

Aunque esto solo es a nivel económico. Lo verdaderamente relevante es lo que son capaces de hacer: su función polinizadora mantiene la biodiversidad en el planeta y ayuda al crecimiento de la flora. Las abejas son las responsables de que una gran cantidad de plantas puedan seguir reproduciéndose año tras año.

Otro dato a tener en cuenta es el beneficio que obtiene la agricultura gracias al trabajo de las abejas, es cinco veces superior al beneficio obtenido solamente de la miel.  

Al fomentar el comercio de miel natural, no solamente beneficia al consumidor en su salud, sino que se multiplica por cinco su impacto positivo en el sector primario y a su vez ayuda a mantener un planeta más saludable.

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