EL VUELO NUPCIAL DE LAS ABEJAS

El vuelo nupcial de las abejas se puede explicar de la siguiente forma: El cambio de reina de una colmena puede ser por dos motivos, principalmente. En el primer caso; su soberana se ha quedado muy vieja y necesita la vitalidad de una reina nueva o en el segundo caso, la reina se exilia de la colmena con un grupo de abejas, fenómeno que se denomina enjambrazón.

En el momento que la colmena empieza la cría de la nueva reina las obreras preparan el interior con decenas de “cunas de reinas”, también llamadas realeras, que alojarán a las potenciales reinas. Solo una sobrevivirá entre todas las demás. Esta será la mejor dotada y ayudada por la colmena ejecutarán al resto de reinas todavía naciendo, dentro de sus realeras.

A los seis días del nacimiento, nuestra nueva reina completa su desarrollo y está preparada para aparearse con los mejores zánganos de la colmena.

Los zánganos también se tienen que preparar para ese momento y estar en el momento óptimo de crecimiento que lo suelen alcanzar 10 ó 15 días más tarde que la reina. Ellos están vigilantes y esperando detectar las feromonas reales. Estas feromonas serán el pistoletazo de salida de un vuelo frenético que acabará en la fecundación de la reina: el vuelo nupcial.

Cuando la naturaleza de la reina lo decide, al medio día de un soleado día, la reina abeja se lanza al aire desprendiendo sus feromonas. En instantes, es detectada por un ejército de zánganos que han estado esperado nerviosos ese momento. Ya saben que va a ocurrir, se han impregnado de su olor y han oído el canto de la reina dentro de la colmena avisando de su vuelo nupcial.

Inmediatamente al comenzar su vuelo vertical es seguida por un sequito de pretendientes que competirán volando tras ella. Al cabo de unos instantes el zángano que mas ha resistido será el que se gané la cópula. Pero será la última acción que él realice, cuando concluye el apareamiento, el zángano se suelta de la reina y su propio peso le hace desprenderse de ella. Deja parte de sus órganos internos anclados al cuerpo de la abeja reina y finalmente muere.
La reina vuelve a la colmena donde es acicalada por las abejas de interior y ayudada a desprenderse del rastro del apareamiento. Esta operación seguirá haciéndola en días sucesivos, mientras tanto va llenando el saco donde almacena los espermatozoides que utilizará a lo largo de su vida para fecundar sus propios óvulos.

A partir de ese momento y trascurrida una semana comenzará la puesta de huevos, que dependiendo de la población de la colmena puede llegar a los 2000 diarios y solo parará en periodos de mucho frio o por falta de polen en el campo.

Las reinas pueden llegar a vivir hasta cuatro años y durante ese tiempo no volverá a salir de la colmena si no es para formar una nueva colonia lo que al principio llamamos enjambrazón.

José Antonio Panera Bermejo

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